Entre el 4 y el 31 de mayo de 2026, EDUVIC lideró la formación piloto del proyecto europeo Hedera Erasmus+ (2023-1-ES01-KA220-VET-000164938), una propuesta transdisciplinar dirigida a profesionales de la acción social que quieren incorporar herramientas para trabajar la salud relacional de las familias desde el propio domicilio.
El objetivo del proyecto ha sido diseñar, implementar y evaluar un modelo de intervención terapéutica familiar con base teórica sólida y evidencia empírica de su eficacia. Esta primera edición piloto ha permitido poner a prueba tanto los contenidos como el formato formativo, y sus resultados marcan el camino para las próximas ediciones.
Una formación de 36 horas con enfoque competencial
La formación se organizó en un total de 36 horas, repartidas entre una introducción de 4 horas, cuatro módulos de 30 horas y un bloque de evaluación de 2 horas. El formato combinó sesiones sincrónicas, presenciales y online, con trabajo autónomo en Moodle, bajo un enfoque pedagógico competencial y experiencial, y con la Pirámide de Miller como marco evaluativo. La formación fue gratuita para las personas participantes.
591 inscripciones y un perfil profesional muy diverso
La convocatoria tuvo una respuesta notable: 591 inscripciones de profesionales del ámbito social, educativo y de la salud, de las cuales 64 personas han obtenido ya la certificación al cumplir los criterios de asistencia y evaluación (datos cerrados a 12 de junio de 2026).
Por procedencia profesional, la educación social es el colectivo mayoritario, con un 41% de las personas inscritas, seguido de psicología (24%), trabajo social (21%) y otros perfiles profesionales (14%).
En cuanto al contexto laboral, la mayoría de participantes trabaja en servicios de protección a la infancia y servicios sociales, seguidos de terapia familiar, salud mental, administración pública, tercer sector y educación. Además, algo más de la mitad de las personas inscritas (54%) contaba ya con formación previa en terapia familiar sistémica, lo que confirma el interés del sector por profundizar en modelos de intervención relacional.
Tres sesiones síncronas con alta participación
La parte sincrónica de la formación se desarrolló en tres sesiones a lo largo de mayo:
- 4 de mayo — con Adela Camí, Javier Loyo y Nuria Molano (online).
- 7 de mayo — con Marc Perales y Miriam Valero (presencial y online).
- 15 de mayo — con Mateu Ubach y María Córcoles (presencial y online).
Una valoración final mayoritariamente positiva
En la evaluación final, los participantes valoraron muy positivamente tanto el entorno de la formación como su contenido. El espacio del curso fue percibido como cómodo o muy cómodo por la gran mayoría, y quienes asistieron presencialmente no señalaron ninguna dificultad de acceso al lugar de celebración.
El contenido de los módulos se percibió como muy relevante o bastante relevante para la práctica en terapia familiar, y la calidad de las interacciones, tanto con los formadores como entre participantes, fue valorada mayoritariamente como muy buena o buena.
Lo que más ha gustado: formadores, práctica y materiales
El análisis de las respuestas abiertas deja claro cuáles son los puntos fuertes de la formación:
- Los formadores, valorados por su profesionalidad, cercanía y capacidad de transmitir desde la experiencia real, fueron señalados como el punto más fuerte del curso.
- La puesta en escena práctica: role-playings, simulaciones y ejemplos reales de intervención en el domicilio, ayudaron a los participantes a visualizar el modelo en acción.
- Los materiales y la documentación, especialmente el PIRI y las guías de intervención, se consideraron un recurso valioso para el día a día profesional.
- El espacio de reflexión profesional generó una mirada renovada sobre la propia práctica en domicilio.
El PIRI, la herramienta más valorada del curso
Entre todos los contenidos, el Plan de Intervención Relacional Inicial (PIRI) destaca como el recurso más citado y mejor valorado. Su función es organizar la información recogida en cada visita, transformar quejas difusas en objetivos relacionales concretos y medibles, y facilitar el seguimiento de la evolución de la intervención a lo largo del tiempo.
Una de las participantes lo resumía así: la elaboración del PIRI, integrando todo el material trabajado en los módulos anteriores, le resultó de gran ayuda para su práctica profesional.
Áreas de mejora: formato híbrido y gestión del tiempo
Las críticas constructivas se concentraron en dos aspectos muy concretos:
- El formato híbrido: algunas personas que siguieron el curso online señalaron dificultades para participar en igualdad de condiciones en las dinámicas grupales y las actividades prácticas.
- El tiempo y el ritmo: una parte de los participantes pidió ampliar la duración del curso —especialmente la parte presencial— y concentrar los horarios en días concretos para facilitar la asistencia.
También se identificaron dificultades técnicas y organizativas puntuales en las salas virtuales de trabajo en grupo, que en algunos momentos redujeron su efectividad como herramienta de aprendizaje.
¿Echaron algo en falta los participantes?
La mayoría de quienes respondieron a esta pregunta consideró que el curso fue suficientemente completo. Las demandas de contenido adicional —mayor profundización en situaciones complejas, diversidad familiar, formato o teoría del modelo— proceden principalmente de un perfil de participante con experiencia previa o formación avanzada en terapia familiar.
Conclusión: qué mantener, qué mejorar y qué explorar
El balance de esta primera edición piloto de la formación Hedera es claramente positivo. El análisis conjunto de las respuestas permite ordenar las conclusiones en tres bloques:
- Mantener: el perfil de los formadores, el enfoque práctico con role-playings y casos reales, las técnicas low-cost, el PIRI y la calidad de los materiales.
- Mejorar: la gestión del formato híbrido, ampliar el tiempo de las sesiones prácticas y mejorar las instrucciones para las actividades grupales virtuales.
- Explorar: más casos prácticos complejos, contenidos sobre situaciones de alta resistencia o crisis, perspectiva cultural y diversidad familiar, y espacios de seguimiento postcurso.
Muchas personas participantes cerraron sus comentarios con palabras de agradecimiento sincero hacia el equipo formador y organizador, un indicador claro de que esta primera edición ha generado un aprendizaje real y significativo para los y las profesionales de la acción social que trabajan, cada día, por la salud relacional de las familias.
Proyecto cofinanciado por la Unión Europea.






